A Quiet Place: querrás gritar pero al mismo tiempo no querrás gritar

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emily blunt a quiet place
Paramount Pictures

Joss Whedon, fatigado de oir que los diálogos eran lo preferible de su lista Buffy, la cazavampiros, decidió eliminarlos casi por completo en un artículo de la cuarta temporada; inventó unos espectros famosos como “Los caballeros”, que llegan a la ciudad y le roban las voces a todas las individuos para impedir que griten cuando les arrancan el corazón.

Ese artículo de Buffy se llama “Hush”, equivalente que la película de Mike Flanagan de 2016, protagonizada por una joven sordomuda acosada por un villano enmascarado en su casa, una aterradora circuntancia sin embargo mucho mas si uno no puede escuchar.

Don’t Breathe, de Fede Álvarez, subvierte el asunto al cambiar una supuesta víctima, un individuo ciego, en victimario, por sus mejorías en determinadas condiciones.

A Quiet PlaceUn lugar en silencio— transita un terreno parecido a todas estas historias (de hecho su amenaza central podría considerarse una variación sobrenatural, apocalíptica y mas extrema de la que sufren los ladrones de Don’t Breathe), y sin embargo es una destreza muy diferente.

Es una película que, de ser posible, debe verse en una sala cinematográfica, y una que este particularmente predispuesta a sostener el silencio, para realzar el resultado estremecedor que logra con su uso del sonido (y la falta de éste).

La dificultad de comer popcorn en silencio

a quiet place john krasinski
Paramount Pictures

En las redes sociales varios visitantes manifestaron la incomodidad de visualizar A Quiet Place en el cine y sentir que se estaba cometiendo casi un acto de sacrilegio o temerario al intentar comer popcorn, ese ruidoso snack.

La atmósfera que desarrolla la película esta enteramente diseñada de modo que la ocurrencia de un sonido genera una incómoda y desagradable irrupción, rápidamente asociada a un peligro letal, probado con elocuencia en la 1ª secuencia, trágica y brutal.

Rápidamente las normas que rigen ese planeta espeluznante están establecidas con esa introducción, pese a que sin demasiadas explicaciones de fondo, lo que como se sabe potencia el sentimiento de horror. También la secuencia introduce el eje emocional de la película.

La beneficiosa falta de descripción detallada se compensa con una especie de sencillísima mitología: exclusivamente hay que saber un par de cosas (que por las inquietudes llegan anotadas después en un pizarrón) y es que las misteriosas y agresivas criaturas que asolaron el planeta son ciegas y atacan directamente a las fuentes de sonido.

a quiet place
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Es mucho lo que el jefe y protagonista John Krasinski puede explotar en terminos de miedo partiendo de esta simple premisa.

El elemento se integra a la historia además de un modo muy concreto y eventualmente crucial: una de las hijas de la pareja es sordomuda.

Ocasionalmente la película se sitúa en su punto de vista subjetivo y en lugar de silencio escuchamos un ruido sordo y apagado que se asemeja al silencio y en realidad lo que hace es realzarlo, darle otra dimensión.

Lo mismo sucede con los diálogos, las voces humanas o casi que cualquier sonido: son tan escasos que cuando en resultado ocurren adquieren un peso mucho mayor, se cargan de significado.

Un grito puede ser emocionante o estremecedor.

Una metáfora cualquiera

a quiet place
Paramount Pictures

A Quiet Place ingresa en esa nueva corriente del cine de miedo que se ha dado en llamar «horror inteligente» (o post-horror también) para darle un aura mas respetable y prestigiosa a un género que había pasado a ser asociado a corrientes menos sofisticadas y sustanciosas como el torture porn.

Las películas de esta corriente (The Babadook, It Follows, The Witch, Get Out) suelen tener el estampilla del cine de inventor y exhibir una reorganización o resignificación de los componentes clásicos del género, además de una presunta finalidad investigar otros temas mas allá del inmediato choque sensorial del horror (algo que en realidad no es nada nuevo para un género que ya fue revolucionario por su potencia metafórica y su capacidad sugerente hace medio siglo y que fue explorado por inventores como Romero, Polanski y Kubrick).

A Quiet Place fue objeto de esta clase de interpretaciones, naturalmente.

Para su propio director, John Krasinski, que le dedicó la película a sus 2 hijos, es sobre la familia, «sobre los extremos a los que podrias llegar como padre para cuidar a tus hijos».

Emily Blunt, pareja de Krasinski en la vida real y de su protagonista en la película, además dijo que la película era sobre «lo que es ser padres en el planeta amenazador y frágil de hoy».

a quiet place 2
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No me parece una metáfora muy interesante, o al menos no creo que se plasme en la película de un modo fundamentalmente atractivo, mas allá de la comprensión y la empatía que surge ante la circuntancia de esa dinastía –esos personajes– y de su supervivencia.

Hay algunos aspectos de la trama relativos a este costado que son los que mas necesitan al público estirar su credulidad (¿quién querría tener un hijo en esas condiciones?).

Otra metáfora mas curiosa y acaso inevitable es la que algunos claves trazaron con la realidad política estadounidense. La película representaría un planeta en el que levantar la voz, mencionar lo que uno quiere decir, puede matarte.

Las interpretaciones están abiertas y favorecidas por la naturaleza de la película pero, como las misteriosas criaturas asesinas que desprecian el sonido, tal vez permanecen preferible algo inexplicadas, intrigantes. Y, como el silencio, cada uno puede llenarlas con lo que prefiera, con un susurro o un grito.

VIX


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